En el mundo actual, la información se encuentra prácticamente en su totalidad almacenada en servidores con presencia en Internet. Por este motivo, y dado el contenido almacenado en ellos (cuentas bancarias, datos personales, informes médicos,…), el número de ataques por parte de delincuentes es cada vez mayor. Es aquí donde el Hacking ético (White hacking) encuentra su campo de aplicación. Su objetivo: realizar ataques controlados hacia estos sistemas, con autorización del cliente, al objeto de averiguar si la plataforma es realmente segura, descubriendo, analizando y demostrando las vulnerabilidades encontradas.