Gracias a Internet los consumidores han descubierto que pueden emitir sus opiniones sobre los productos y servicios que compran y usan que lo que dicen puede llegar potencialmente a todo el mundo, algo que por lo general no gusta nada a las empresas, que no se acostumbran a tener que tratar de igual a igual a sus clientes, lo que puede resultarles muy caro si no reaccionan a tiempo.